Mi esclava
Escúchame bien, hoy me perteneces, pero no tengas miedo de lo que voy a hacerte
Prepárate para que te tape los ojos y te desnude con avidez, déjate llevar, sólo eso.
Voy a atarte las manos a la cama y luego lo haré con tus piernas, abiertas sin límite para mi.
Mis manos van a recorrerte con codicia, olvida tu sentimientos por una noche porque hoy sólo va a ser sexo, vas a ser un manjar maravilloso para mi lengua.
Esta noche vas a rezar porque tu dulce condena no se acabe, no desearás recobrar la libertad que te he robado.
Vas a conocer sentidos que creías no existían mientras juego contigo y acabarás suplicándome por otra noche igual, pero yo te digo que esta noche es especial, hoy quiero que seas mi esclava.
Me has dicho ya que quieres tomar al levantarte ?




Diablillo, vampiro.....que más da........reflexivo, optimista y vital es como me manifiesto entre los humanos, los que respeto y los que soporto.


una-sonrisa dijo
Ay Lestat. Cuantas formas de condena aceptamos en nuestra vida, y ninguna tan dulce como la que escribes aquí.
Hay veces que todo es favorable: el momento, el lugar, las emociones, ... y evidentemente las personas. Puedes vivir con alguien toda la vida y nunca sentir esa pasión y deseo que se filtra entre tus palabras. Pero si algun dia consigues experimentarlo, el recuerdo que te queda es eterno en el tiempo.
Cuando despierte quiero un café con leche natural. Gracias
Petonets
20 Mayo 2008 | 09:56