Charlamos entre cafés de vanalidades, de sus cómos y de los míos, de por qué esto y lo otro hasta que me dijo :

" Tengo un problema que me aturde los pensamientos "

Pasaron unos minutos mientras explicaba, matizaba y argumentaba. Callé, sorbeteé mi café y escuché, sobretodo escuché.

" Y eso es todo, que opinas ? " ( en realidad esa pregunta no salió de su boca porque ya estaba implícito en su charla que necesitaba mi opinión ).

" Que tienes un problema es innegable pues así me lo dices, pero creo que si fuera yo el del problema y tu quien me estuviera escuchando, verías como tus aturdidos pensamientos son fruto de la perspectiva, trata de lograrla y se acabarán tus males. "

Perspectiva y objetividad, esa es la clave.