Me encontraba sumergido en mi mundo, ese en el que una canción tras otra pasa desde mis oidos hasta mi cerebro y llenaándome de sensaciones.

Me encontraba perdido en mis pensamientos, esos que se agolpan sin mesura, un no parar de ideas buenas o estúpidas.

Allí me encontraba, sentado con las piernas estiradas en un vagón del metro de Barcelona.

Y los ví.

Una pareja de dos, ofreciéndonos todo un recital de fogosidad incontenida a 15 ó 20 espectadores, no se si calificarlos de afortunados o de todo lo contrario.

La función prometía, el teatro no paraba pese al ir y venir de anónimos convertidos al voyeurismo por la gracia de unos actores que no podían contenerse al noble arte del beso con magreo.

De tornillo !!! me parecía oir en el silencio de las miradas.

Le tocará la teta ? se atreverá a poner la mano en contacto directo con la piel de su amada ?

Estuve tentado de montar un intercambio de apuestas para darle más emoción al asunto.

"Te pago 3 a 1 si le muerde la oreja" "10 a 1 a que ella le aparta la mano si intenta bajar más de la cuenta" "2 a 1 a que él lleva un bulto sospechoso bajo su pantalón"

Y las hubiera ganado todas, que para eso soy un profesional del sector.

Hormonas adolescentes cargadas de espinillas, que bello es el amor cuando no se puede controlar !!