Once minutos, no es una medida de tiempo, es el libro de Paulo Coelho que llevo entre las manos mientras pasan las diferentes estaciones.

Se sienta a mi lado con una bolsa de viaje. Abre la cremallera y saca una lima de uñas.

Un dedo, otro y así hasta el final de sus dos manos.......

De nuevo hurga en el bolsillo, deja la lima y saca el pintauñas.

Seis minutos, no, no es otro libro del importante escritor brasileño, es el tiempo que me lleva distrayendo de mi lectura mi compañera de viaje.

Con un pulso que aseguraría que las fotos nunca salieran movidas, unta de color sus uñas, un tono suave para endulzar sin caer en el exceso.

Con cierta gracia por como utiliza sus dedos, con el cartel de "recién pintado" en su retina, deja sus herramientas de embellecer bien guardadas a la exposición de miradas furtivas.

Momento de reflexión.

Para ella, los dedos bien extendidos y quien sabe si el pensamiento en alguien especial.

Para mí, el libro definitivamente cerrado ante mi falta de concentración y la sensación de que me he convertido en un voyeur de la vida cotidánea.

Tras unos segundo retomo mi lectura, queda tiempo para acabar un capítulo más.

Absorto en una palabras, varias, una frase, una idea, pasan los minutos, cinco, seis , tres, no se, pero si que pasan muy rápidos.

De repente un suave latigazo en la cara de inconfundible tacto..........ese gesto tan femenino de apartarse el pelo hacia atrás sin calcular la distancia con quien tienes al lado.

Mujer : " Perdona, no me di cuenta, siento haberte molestado"

Lestat : "Tranquila, sólo me hubiera molestado sinó te hubieras disculpado"

Nada más. Una suave sonrisa. Un balanceo de cabeza y los dos a nuestras labores hasta la llegada a la estación........

P.D Adjunto link a un artículo de warmwords pues precisamente habla del lenguaje corporal y de ese gesto en particular, aunque no era un gesto de coquetería hacia mi en este caso.

Parece que hoy era un buen día para hablar o relatar cosas de los gestos.

http://www.lacoctelera.com/warmwords/post/2006/06/08/lenguaje-corporal-iii