Hay sensaciones que nos llenan de satisfacción aunque no podamos asociarlas a un día concreto.

Tenemos recuerdos de momentos, ese beso, esas risas, una canción, una película.....todo eso tiene fecha y hora pero el placer del desayuno no podemos datarlo.

No quiero decir que no puedas recordar alguno en concreto, quien no ha tenido el gusto de que te lo traiga a la cama alguien querido ? ( si alguien que está leyendo esto no ha pasado por una situación así, le recomiendo ponga fin inmediatamente a una carencia que no debería tener ).

Pero volviendo al desayuno vulgar, no el del domingo festivo, ese no, sinó al de la fuga momentánea del trabajo, acaso no te inunda de sensaciones ese café con leche calentito, esa charla informal con la gente del bar que frecuentas ?

Pocas veces valoramos momentos así, excepto cuando no puedes permitírtelos, como en tantas y tantas cosas, tenemos la tendencia a recordar lo que no tenemos en vez de disfrutar de lo que si poseemos.

Otro día seguiré aportando datos de los diferentes tipos de desayuno, pero eso si, sólo escribiré depués de tener la panza llena y la mente despejada, je, je.